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Mostrando las entradas de 2015

Divagación 01:43

Noviembre 2014:

Me alegra su recuerdo. Le he leído con más frecuencia estos últimos meses. Quizá por la nostalgia que trae esta época del año. ¿Sabe? Aún no termina el otoño. Usted es mi otoño. Y le veo en sueños felices. Y, si usted me permite, seguiré viviendo en sueños, porque así lo prefiero. Y, también por voluntad, morir así.

Divagación 23:01

No te expliqué por qué me gusta Murakami, ¿verdad?
No sé qué voy a ser de grande. Murakami me da una idea de lo que no quiero ser. Lo leo para que mis posibilidades de llegar a ser como uno de sus personajes se reduzcan. Es algo (?).

Divagación 23:10

No me digas que no has sentido el éxtasis alterando tus nervios cuando una canción buenísima es precisa a tus sentimientos. Aun cuando escuchas All I Want, Disappear Always o Me Llaman Octubre, sientes, más allá de desdicha y melancolía, sintonía momentánea, algún tipo de realización compleja, como cuando apuestas a que tu equipo favorito va a perder porque sabes que no han estado jugando bien la temporada, además de que el pitcher que inicia es ese novato que hace ese movimiento de muñeca que no te gusta, y, como siempre que apuestas ganas, tu equipo pierde.
Es extraño.

Vigésima novena entrada

Ni era tan tarde, ni tenía sueño. Abrí la ventana despacio. Ya sabes, por eso de que rechina como si hicieras fricción con un cuchillo y un tenedor. Además están los 10 años de antigüedad, pero, según recuerdo, desde siempre han sido así. Primero me senté en el borde. Aún no era suficiente. Iba a hacerlo. Me volteé y bajé, quedando colgado, y con la punta del pie izquierdo pisé ese especie de techo que está sobre la pecera vacía, los renos que colocamos en el patio delantero en Navidad y la parrilla. Avancé en cuclillas por temor a ser visto hasta recostarme.

Una más salida del horno

—Bueno por lo menos ya sabes la verdad ¿no?
—Pues sí, pero sigo sintiendo lo mismo por ella... Nada ha cambiado.  —¡Tranquilo! Hay más peces en el mar.  —Esa frase no aplica en este caso. Como ella jamás habrá dos; está en peligro de extinción.  —Uy, sí. Cómo no. ¿Qué tiene ella que no tengan las demás?  —Carisma, personalidad. Ella tiene una ternura tan hermosa, sus ojos me atrapan hasta dejarme sin aliento, así sea solo en fotos... Su recuerdo me quita el sueño todas las noches. Para mí es una guerrera; cambió corona por armadura. Y ahora no duda en defender lo que es suyo. —Pero... No le gustas.  —No, no es eso, sino que la han lastimado demasiado y no desea enamorarse por ahora. —¿Piensas seguirle insistiendo?  —No. No quiero arruinar lo que logró construir en años por mí. Nadie la llegará a cuidar como yo lo haría. Pero sé que ella cuidará de sí misma porque sé lo que puede llegar a ser.
—Wow. Como la pintas ella es casi una diosa.  —No es un «casi», ¡es toda una diosa!  —No te p…

Tres noches sin dormir

¿Cómo se lo puedo decir? No sé, no encuentro la manera. ¿Tú sabes qué grado de amor es el ver una foto suya, el ver sus ojos y sentir que te pierdes en un abismo de ternura y felicidad? ¡Con solo una foto! Siento que me moriría si viera sus ojos en persona por dos segundos.
¡No!¡Esto no me puede estar pasando! ¡¿Por qué tengo este dolor en el pecho?! El pensarla me da tantas ganas de que esté aquí. No puedo dormir imaginándome cómo sería si sus labios rozaran los míos...
Ella es más adictiva que la metanfetamina. Me siento ansioso por abrazarla y saber qué se siente tenerla a mi lado. Daría todo por estar con ella en este momento, sin pensarlo. ¿Por qué me carcome este sentimiento que hasta el sueño me quita? No lo sé. Quizá porque ella es la indicada. ¿O no? Ahora estoy pensando en que tal vez, solo tal vez, podría ser. En otro momento, en otra vida, pero en esta no. El no haber tenido ninguna oportunidad con ella no es lo que me duele más. Me destroza no saber el porqué.

Divagación 20:07

—Esta es mi hora favorita del día. —¿Las 20:07? (?) —Sí. —¿Por qué es tu hora favorita? —Porque el aire se siente como si fuera noche, pero hay luz solar.
Dejo la frase flotando en el aire y recargo la cabeza en la ventana. Sonrío al ver el ocaso. 
—En sí no es toda la hora, sino esos minutos donde los arreboles invaden el cielo y el silencio comienza a cundir; las lavadoras son encendidas, los pájaros se van a dormir y los grillos, en verano, hacen su sonido.

Vigésima octava entrada

MelómanaCaminaba Julia hacia el norte en contraflujo al sentido de la avenida. Los Skullcandy bien puestos en las orejas, disimulados por su cabello suelto, hacían sonar el mixtape que, según ella, era el mejor que había creado hasta entonces.Tenía el volumen a todo lo que daba, aislándola de lo que sucedía alrededor.

Fuego en la sangre

Ya no quiero gritar
No lo puedo soportar
Llorar por dentro, para que no lo noten los demas
Dejenme en paz estoy arto de que se metan mas y mas
Se que al jalar el gatillo ya no habra marcha atras
Pero que mas da?
No tengo nada que perder
Y se que a unos cuantos les va a causar placer
Verme en el suelo, destrozado sin
Nada de fuerza en mi ser
Esta vez me toco la de perder
Esque ya lo puedo ver
Es mi camino
Al fin lo encontré, espero que me lleve a mi destino.

Divagación 06:01

— Buenos días.
— *murmuros ininteligibles*
— ¡Buenos días, solecito!
— Ah, ¿qué?
— Mira. Te traje el desayuno.
— Ah, sí. Claro. Buenos días.
— ¿Ah, no?
— ¿Qué?
— *le vacía todo el refrigerador en la cama*

Ella...

¿Qué es eso? ¿Qué es eso que me vuelve loco? ¿Serán sus bellos labios? ¿Podría ser su brillante sonrisa? No lo sé... Me gusta...
Cierro los ojos y me invade aquel sueño en el que eres la protagonista.

Mi hermano

¿En qué voy a terminar? ¿En qué voy a terminar? Tal vez en una gran empresa, tal vez abajo de un puente, tal vez rico, tal vez pobre, tal vez con amigos o sin ellos.
Mira, mira, mira ese edificio... sería fácil ir y, no sé, se me ocurre subir al séptimo piso y pensar por qué no acabar con todo. Ya sabes claudicar, rendirse, terminar el camino, el principio del fin, etc.

Una misión especial

Algunos dicen que somos seres únicos, otros dicen que solo somos estorbo para los que sí tienen importancia, pero en realidad, todos somos únicos en este mundo, aun estemos deprimidos y no encontremos la solución a los problemas y lo único que vemos como última opción el suicidio, va a ver algo que nos esté esperando, algo grande, algo especial para nosotros, algo que anhelamos mucho.

Mindless

Las gotas restantes de la llovizna de anoche se perseguían por la ventana. La alarma comenzaba su son, como todas las mañanas, aunque esta vez no había nadie para escucharla. Mis padres terminaron por desesperarse de la alarma e irrumpieron en mi cuarto con cierta molestia, que inmediatamente fue retirada de sus mentes al encontrar la ausencia de mi cuerpo en la cama. Buscaron por toda la casa y alrededor, llamaron a primos, tíos y amigos con esperanza de poder encontrarme. Sin resultados. Nadie sabía dónde pude haber ido.

Vigésima séptima entrada

Si este año solo pudiera leer un libro, sería Después de echar una mirada a la pila de mis libros favoritos y preguntarme si este año pudiera leer solo un libro, me fue irresistible abalanzarme sobre La verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker. Lo compré a principios de mes y no le saqué la nariz por una semana. Las noches que me observaron leerlo se aliaron al insomnio y los sueños vívidos, manteniéndome inmerso, atónito con cada nueva pista que le daba otro rumbo a la historia, que era desbaratado después por indicios de páginas siguientes. Un caos que se desenmaraña con la sensación de avanzar en la investigación al ritmo de Marcus Goldman y el teniente Gahalowood, o quizá más rápido por las suposiciones que uno puede hacer y Marcus corrobora en seguida. Los falsos rastros son lo que más estrujan los sesos, pues le dan esa latencia que el caso permanecerá sin resolver. No está de más mencionar los consejos entre líneas acerca de cómo escribir una obra maestra y cómo comba…

Divagación 17:50

Está lloviendo y las gotas en la ventana trasera de la camioneta hacen su carrera descendiendo cuando despierto. Éstas se dejan contemplar una hora o nueve años hasta que no aparecen más pedacitos de agua. El maletero, mi dormitorio temporal, atiborrado de cobijas de lana, me parece más la guarida de un ser al que le gusta coleccionar viniles tan hechos mierda que sería absurdo intentar ponerlos en el tocadiscos, si tuviese uno. 

Vigésima sexta entrada

Sumergir
El lago les convence, con falsa quietud
deshacerse de los bañadores
y prendidos de las manos
arrancar hacia él

Mas se sosiegan antes de sumergirse
esconderse dice él
dejarse llevar insta ella
ahóguense murmuran los peces
¡chas! gritan las gotas de lluvia

El elemento vital se abre paso por las gargantas
se arremolina en los pulmones
cuatro lagos más de demencia
burbujas de último aliento elevándose a la superficie.