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Mostrando las entradas de julio, 2015

Vigésima novena entrada

Ni era tan tarde, ni tenía sueño. Abrí la ventana despacio. Ya sabes, por eso de que rechina como si hicieras fricción con un cuchillo y un tenedor. Además están los 10 años de antigüedad, pero, según recuerdo, desde siempre han sido así. Primero me senté en el borde. Aún no era suficiente. Iba a hacerlo. Me volteé y bajé, quedando colgado, y con la punta del pie izquierdo pisé ese especie de techo que está sobre la pecera vacía, los renos que colocamos en el patio delantero en Navidad y la parrilla. Avancé en cuclillas por temor a ser visto hasta recostarme.

Una más salida del horno

—Bueno por lo menos ya sabes la verdad ¿no?
—Pues sí, pero sigo sintiendo lo mismo por ella... Nada ha cambiado.  —¡Tranquilo! Hay más peces en el mar.  —Esa frase no aplica en este caso. Como ella jamás habrá dos; está en peligro de extinción.  —Uy, sí. Cómo no. ¿Qué tiene ella que no tengan las demás?  —Carisma, personalidad. Ella tiene una ternura tan hermosa, sus ojos me atrapan hasta dejarme sin aliento, así sea solo en fotos... Su recuerdo me quita el sueño todas las noches. Para mí es una guerrera; cambió corona por armadura. Y ahora no duda en defender lo que es suyo. —Pero... No le gustas.  —No, no es eso, sino que la han lastimado demasiado y no desea enamorarse por ahora. —¿Piensas seguirle insistiendo?  —No. No quiero arruinar lo que logró construir en años por mí. Nadie la llegará a cuidar como yo lo haría. Pero sé que ella cuidará de sí misma porque sé lo que puede llegar a ser.
—Wow. Como la pintas ella es casi una diosa.  —No es un «casi», ¡es toda una diosa!  —No te p…

Tres noches sin dormir

¿Cómo se lo puedo decir? No sé, no encuentro la manera. ¿Tú sabes qué grado de amor es el ver una foto suya, el ver sus ojos y sentir que te pierdes en un abismo de ternura y felicidad? ¡Con solo una foto! Siento que me moriría si viera sus ojos en persona por dos segundos.
¡No!¡Esto no me puede estar pasando! ¡¿Por qué tengo este dolor en el pecho?! El pensarla me da tantas ganas de que esté aquí. No puedo dormir imaginándome cómo sería si sus labios rozaran los míos...
Ella es más adictiva que la metanfetamina. Me siento ansioso por abrazarla y saber qué se siente tenerla a mi lado. Daría todo por estar con ella en este momento, sin pensarlo. ¿Por qué me carcome este sentimiento que hasta el sueño me quita? No lo sé. Quizá porque ella es la indicada. ¿O no? Ahora estoy pensando en que tal vez, solo tal vez, podría ser. En otro momento, en otra vida, pero en esta no. El no haber tenido ninguna oportunidad con ella no es lo que me duele más. Me destroza no saber el porqué.