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Mostrando las entradas de 2017

Aventura 2 de 25 "Run police run"

Recuerdan que en la historia pasada les dije que por unos actos pasados tuve que dejar de verme con una persona que me gustaba mucho, pues aquí les dejo la explicación jeje. Estamos sentados sin saber que hacer, maldita clase de física aburrida, de pronto un wey me dice que vayamos atrás del tren de la escuela, que tiene que ir a hablarle al diablo con el teléfono de pasto entonces yo le digo que va que vayamos por que estaba super aburrido. Ya atrás del tren este individuo saca su pipa y empieza a fumar como estudiante de la U.N.A.M. en plena época de cosecha, pero bueno yo solo estaba vigilando, de repente se escucha como truena una ramita detrás de nosotros, se sintió como si estuviéramos en Vietnam a punto de ser atacados por un comando de policías swat. No pensé, no lo calcule, en ese momento corrí como si mi vida dependiera de eso solo huí de la escena del crimen junto con ese individuo, de pronto la única salida que encontramos en ese momento fue entrar al baño que está más ret…

Un dedo.

Es lo único que me queda de ti. Sin importar nada, eso es lo que tengo, porque no te tengo.
Los boletos los guardo y pinté nuestras iniciales en ellos, tu dedo mantiene vivo ese día ya que es eso que aparece en ellos. N.M.R. 2015

Yo en el centro de la ciudad

Las luces de las plantas altas de los rascacielos de la ciudad se desvanecen al rabillo del ojo a la misma velocidad que rodeo una y otra vez la punta de la Gran Torre, una antena parabólica de 50 metros de diámetro.
El sudor en mis axilas es ácido. Gotea sobre mis tenis. Los va deshaciendo de a poquito, hasta que puedo ver los dedos de mis pies hacer el esfuerzo para seguir avanzando. Continúo.
Al final, una gotita cae debajo de la uña del pulgar izquierdo, grito y, gracias a la antena, se potencia y los edificios alrededor caen.

Marea Negra

Do o Re, tal vez Fa. No, no, no, mejor Mi sostenido. ¿Qué hacer? Dime tú...
Soñar que puedo aparecer cerca de ti pero tú no me ves, bueno en sí nunca me viste, ni cuando era necesario.
Hoy quiero destruirme, entrar en el fuego y salir de nuevo. Lamentablemente el fuego es frío. ¡Qué coincidencia!
Igual que tu corazón que enciende algo pero no lo sientes. - Leyenda

Cuack, cuack

Ella en un banca. El estanque de patitos enfrente. El aire rozando sus caireles. Quién lo diría, ahora derrama gotitas saladas de alegría. Aquí fue, aquí ocurrió. El Señor no se la llevó. Pero sí recogió todas las promesas de su amor, las guardó en una cajita, adornada con un moñito azul delicadamente anudado y la depositó con cuidado en el fondo de uno de los botes de basura que el municipio se encarga de vaciar cada dos días.
Ella camina, mira al cielo, ve pasar un avión y se desploma.

Salto fallido

Recupera el aliento y, con la vista hacia abajo, ve caer la primera gota. Luego otra, luego otra. «Qué gracioso», piensa él y comienza a carcajearse. Prepara el metacarpo de su mano izquierda y lo pasa rozando sus labios ensangrentados.
La carcajada se escucha hasta la banca donde descansaba, llama mi atención y también carcajeo.
Él ríe orgulloso y yo de su inocencia y torpeza.

Es inútil huir de ti

El agua fluía incesante mientras ella observaba desde la ventana. O ella observaba desde la ventana mientras el agua fluía incesante.
Fluía con fuerza, chocando contra las piedras con tal energía que éstas gritaban, se quejaban aullando como si fuera cesio-137 el que corrompiese su estructura molecular.
De un solo tiro, de una sola palabra, decenas de esperanzas fueron destruidas. Y el agua incesante. Y ella observando desde la ventana, salta.

a mí no me llovía

Corrí detrás de su silueta. Su cabello brincaba sobre su cabeza y movía los brazos frenéticamente. Yo la seguía con fervor. Ella, sin siquiera voltear, notó el aumento de intensidad en mi búsqueda y aprovechó unos arbustos y coló entre ellos. Varias ramas se atoraron en mi playera, mi pantalón y mis calcetines. Sin embargo, rasguñado y hecho jirones continué tras ella. A la distancia aún distinguía las rayas de su playera, sus pantalones bien apretados y sus inherentes botas cortas.

Apresuré el paso al momento en que vi que se detenía. Había llegado al lindero entre el bosquecillo y el lago que apenas había notado. Pasmada, levantó las manos.

-Déjame en paz, por favor. Llévate la bolsa.

Entonces volteó. Pero no era ella. Me volví loco. Volví a dejar de ser yo. Y me abalancé sobre la chica.

camelias

pasión.ella haciendo lo que hace. aprieta los labios y sonríe de vez en cuando al apreciar lo que ha logrado. sus iris, estáticos, apenas son cubiertos por sus párpados un par de veces por minuto. su cabello, tal como arte, sigue la ley de la gravedad, pero a su manera. en el clímax suelta su cabello y éste se manifiesta como una explosión de ideas. pasa un segundo y se apacigua. el instante es tan efímero que casi dudo que haya sucedido. para el final, se acerca al objeto y sus iris lo analizan de rincón oscuro a sala iluminada. da unos cuantos detalles más a la obra, se ríe otro poco, borra, se ríe, acomoda el cabello detrás de su oreja, se rasca la nariz, frunce el ceño, sonríe satisfecha para sí misma, ríe asimismo, le da otros toques, ríe y pasa la página.

citation quatre

«... la inexistente alegría de esas últimas horas que tendrían que disfrutar a fondo pero las pasan en el tedio y la amargura, rumiando los mismos recuerdos una y otra vez. No hay que olvidar que el cuerpo se degrada, que los amigos se mueren, que todos te olvidan, que el final es soledad. No hay que olvidar tampoco que esos viejos fueron jóvenes, que el tiempo de vida es irrisorio, que un día tienes veinte años, y al siguiente ya son ochenta.»

La elegancia del erizo - Muriel Barbery


Divagación 22:41

Poema de César Vallejo
Vengo a verte pasar todos los días,
vaporcito encantado siempre lejos...
Tus ojos son dos rubios capitanes;
tu labio es un brevísimo pañuelo
rojo que ondea en un adiós de sangre!

Vengo a verte pasar; hasta que un día,
embriagada de tiempo y de crueldad,
vaporcito encantado siempre lejos,
la estrella de la tarde partirá!

Las jarcias; vientos que traicionan; vientos
de mujer que pasó!
Tus fríos capitanes darán orden;
y quien habrá partido seré yo...!

https://soundcloud.com/pandiosdelpanico/bordas-de-hielo 


Trigésima cuarta entrada

Tres años... Debería volver a coleccionar los días, los momentos. «La mejor época de nuestras vidas» va llegando a su fin. En siete meses estaré quién sabe dónde, evocando este viaje en combi. ¿Por qué? Soy un nostálgico de primera. 

Una disculpa a los que dejé ir. Para seguir tenía que dejar algo atrás o el peso de los recuerdos y el apego acabarían conmigo, les daría una oportunidad más a estos azules ojos de volver a mirarme y llevarme incesante al letargo de la goldfish pool.