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Aventura 2 de 25 "Run police run"

Recuerdan que en la historia pasada les dije que por unos actos pasados tuve que dejar de verme con una persona que me gustaba mucho, pues aquí les dejo la explicación jeje. Estamos sentados sin saber que hacer, maldita clase de física aburrida, de pronto un wey me dice que vayamos atrás del tren de la escuela, que tiene que ir a hablarle al diablo con el teléfono de pasto entonces yo le digo que va que vayamos por que estaba super aburrido. Ya atrás del tren este individuo saca su pipa y empieza a fumar como estudiante de la U.N.A.M. en plena época de cosecha, pero bueno yo solo estaba vigilando, de repente se escucha como truena una ramita detrás de nosotros, se sintió como si estuviéramos en Vietnam a punto de ser atacados por un comando de policías swat. No pensé, no lo calcule, en ese momento corrí como si mi vida dependiera de eso solo huí de la escena del crimen junto con ese individuo, de pronto la única salida que encontramos en ese momento fue entrar al baño que está más ret…

Un dedo.

Es lo único que me queda de ti. Sin importar nada, eso es lo que tengo, porque no te tengo.
Los boletos los guardo y pinté nuestras iniciales en ellos, tu dedo mantiene vivo ese día ya que es eso que aparece en ellos. N.M.R. 2015

Yo en el centro de la ciudad

Las luces de las plantas altas de los rascacielos de la ciudad se desvanecen al rabillo del ojo a la misma velocidad que rodeo una y otra vez la punta de la Gran Torre, una antena parabólica de 50 metros de diámetro.
El sudor en mis axilas es ácido. Gotea sobre mis tenis. Los va deshaciendo de a poquito, hasta que puedo ver los dedos de mis pies hacer el esfuerzo para seguir avanzando. Continúo.
Al final, una gotita cae debajo de la uña del pulgar izquierdo, grito y, gracias a la antena, se potencia y los edificios alrededor caen.

Marea Negra

Do o Re, tal vez Fa. No, no, no, mejor Mi sostenido. ¿Qué hacer? Dime tú...
Soñar que puedo aparecer cerca de ti pero tú no me ves, bueno en sí nunca me viste, ni cuando era necesario.
Hoy quiero destruirme, entrar en el fuego y salir de nuevo. Lamentablemente el fuego es frío. ¡Qué coincidencia!
Igual que tu corazón que enciende algo pero no lo sientes. - Leyenda

Cuack, cuack

Ella en un banca. El estanque de patitos enfrente. El aire rozando sus caireles. Quién lo diría, ahora derrama gotitas saladas de alegría. Aquí fue, aquí ocurrió. El Señor no se la llevó. Pero sí recogió todas las promesas de su amor, las guardó en una cajita, adornada con un moñito azul delicadamente anudado y la depositó con cuidado en el fondo de uno de los botes de basura que el municipio se encarga de vaciar cada dos días.
Ella camina, mira al cielo, ve pasar un avión y se desploma.

Salto fallido

Recupera el aliento y, con la vista hacia abajo, ve caer la primera gota. Luego otra, luego otra. «Qué gracioso», piensa él y comienza a carcajearse. Prepara el metacarpo de su mano izquierda y lo pasa rozando sus labios ensangrentados.
La carcajada se escucha hasta la banca donde descansaba, llama mi atención y también carcajeo.
Él ríe orgulloso y yo de su inocencia y torpeza.